Somos una red infinita de venas y terminaciones nerviosas, una obra precisa y perfecta.
Un prototipo de barro divino.
La vida abrigada por el amor de los tiempos que se engendran continuamente.
Cada uno lleva un destino particular.
Un plano doblado por la fe y la razón.
Somos el misterio, el despertar preferido.
La evolución infinita de diminutas partículas ordenadas.
Pero ves, aquella lucha instintiva por sobrevivir se desvanece cuando, desde los altos abismo caemos.
Cuando decubrimos que todo nace y perece, que lo eterno no esta en nuestro cuerpo sino en nuestra creacion.
Y hablamos con los Ángeles suplicándoles alivio y perdón.
Creamos el paraíso y el infierno, la culpa y el arrepentimiento.
La desesperación para evitar el fin del comienzo.
Somos la muerte y la nada.
El silencio que atormenta, el que se derrama con el dolor
sumido al placer del hombre diablo, pura alma.